Objetivo General
Go awamanduna

Preservar, fortalecer y visibilizar el arte ancestral del tejido realizado por nuestras mujeres Wiwa, como una herramienta de identidad cultural, empoderamiento económico y resistencia comunitaria.

Objetivos Específicos

Mediante la transmisión de saberes entre generaciones, especialmente de madres a hijas.

Como portadora de conocimiento, líder comunitaria y generadora de ingresos dignos.

De artesanías Wiwa a nivel local, nacional e internacional, respetando los valores culturales y espirituales de cada pieza.

De las mujeres artesanas mediante procesos organizativos, capacitaciones y alianzas con actores solidarios.

Sobre la riqueza simbólica, espiritual y ecológica del tejido Wiwa como expresión cultural viva.

Promoviendo el uso de materiales naturales, prácticas sostenibles y el respeto por la cosmovisión indígena.

La Línea Negra: Tejido del Corazón del Mundo y Mujeres Indígenas portadoras de saberes patrimoniales.

La Línea Negra es mucho más que un límite territorial: es el hilo sagrado que nos une a los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta con su historia, su espiritualidad y territorio ancestral. Esta red de lugares sagrados marca el territorio donde late el Corazón del Mundo, como llamamos a la Sierra, y constituye un eje central de la vida cultural, espiritual y ecológica.

Este territorio simbólico y espiritual está íntimamente ligado a las prácticas de nuestras mujeres indígenas, especialmente a través del arte del tejido. Desde tiempos ancestrales, las mujeres Wiwa hemos tejido mochilas, símbolos sagrados que representan los caminos, las montañas, los ríos y los puntos energéticos marcados por la Línea Negra. Cada fibra, cada forma y cada color es una forma de comunicación con el mundo espiritual y una expresión de la memoria colectiva.

En este sistema de conocimiento, las mujeres indígenas, especialmente las artesanas Wiwa, desempeñamos un rol esencial. A través del tejido, transmitimos no solo habilidades manuales, sino también códigos simbólicos, historias sagradas y formas de interpretación del mundo. Tejer una mochila no es un acto cotidiano: es un acto espiritual y de resistencia, un modo de mantener el equilibrio con la naturaleza y honrar a la Madre Tierra.

Reconocer la Línea Negra como patrimonio cultural inmaterial implica valorar no solo su dimensión territorial, sino también la red invisible de prácticas, saberes y relaciones que la sostienen. Y dentro de esa red, nuestras mujeres y sus tejidos son fundamentales. Son nosotras quienes, día tras día, tejemos el pensamiento, la vida y la conexión espiritual con los lugares sagrados.

Cada figura tejida representa elementos del paisaje, rutas ceremoniales, y la conexión con los puntos de energía marcados en la Línea Negra. De esta forma, el arte de tejer se convierte en una expresión viva del patrimonio inmaterial y una herramienta de preservación cultural. Las mujeres artesanas somos portadoras activas del conocimiento tradicional, y nuestra labor sostiene la memoria espiritual del territorio.

Reconocer la Línea Negra y el sistema de conocimiento ancestral como patrimonio no se limita a proteger sitios físicos, sino que implica resguardar la práctica viva que tejen diariamente nuestras comunidades, en especial nuestras mujeres. Ellas son las tejedoras del pensamiento, del territorio y de la vida; guardianas silenciosas de un legado que conecta lo visible con lo invisible, lo tangible con lo espiritual.

Preservar este patrimonio es también proteger a las mujeres que lo encarnan: su palabra, su arte, sus tejidos. Porque mientras sigamos hilando, el Corazón del Mundo seguirá latiendo.